Cartas Al Director

Reproducimos a continuación las "Cartas al director" publicadas en el Diario de Cádiz.

PARADÓJICAS (IN)JUSTICIAS URBANÍSTICAS EN CÁDIZ

Hasta hace muy poco existía en las playas de Cádiz, ya extramuros, entre el cordón de líneas del litoral que nos guía desde Cortadura hasta el río Arillo, una curiosa construcción de forma redondeada, un tanto excéntrica, pero muy graciosa. Se trataba de un restaurante, que había estado allí, casi desde siempre, desde luego desde mucho antes que la zona hubiese sido declarada “Parque Natural”, los caminantes o bañistas que caminaban por las soleadas arenas en dirección al Cuartel de Torregorda podían solazarse con ricos pescaítos fritos, pimientos y otras especialidades del arte culinario popular gaditano. No molestaba. Había estado allí desde que tenemos memoria. Se llamaba “La Gallega”, la señora que lo regentaba había nacido allí. Fue derribado por una normativa despiadada poco menos que con “nocturnidad” y “alevosía”, antes de que nadie pudiese defenderlo.

Ahora, en cambio, ¡que grandísima y horrible paradoja! Una de las plazas mas bonitas y pintorescas de Cádiz – sobre todo de Puerta de Tierra que bien que carece de plazas originales – va a ser enajenaba y sustraída al uso público, para regalársela a un empresario privado. Ay que ver lo que hace el ser rico o ser pobre. El restaurante “La Gallega” no “quitaba” nada al pueblo de Cádiz, al contrario, nos “servía”, pero sus dueños es de suponer que serían pobres. Ahora, un supuesto acomodado señor, nos quiere “quitar” una de nuestras mejores plazas para su lucro particular, en contra del Plan General de Ordenación Urbana, y a costa de nuestro propio bolsillo. La ciudadanía, no debe cruzarse de brazos, sino intentar hacer frente al presunto atropello de forma pacífica y responsable, agotando todos los medios legales a su alcance.

Carlos Javier Ordoño Rodríguez

Cádiz


HIPPIES Y VIEJOS EN LA PLAZA DE SANTA MARÍA DEL MAR

En relación a la preciosa plaza “De la Rosa de los Vientos”, como nos gusta llamarla en casa…. Me refiero a la que se asoma sobre el cantil de Santa María del Mar, uno de los lugares más bonitos de los que podemos disfrutar en Cádiz, y que va a ser “enajenada” o “vendida” para uso privado. No puedo menos con sonrojarme por vergüenza ajena, cuando el empresario restaurador que quiere “comprar” la plaza para montar un restaurante, y según dicen, subvencionado con dinero de los impuestos públicos, declara, que la gente, que de forma democrática se manifiesta en contra del proyecto son “solo hippies y gente mayor”. Bien podía haber dicho también “melenudos y viejos”. Si hubiese habido alguna persona de otro color, o gente que manifestase otra orientación sexual, a lo mejor hubiese dicho “es que sólo eran negros y lesbianas” o algo por el estilo.
Pero bueno, yo me pregunto, nos preguntamos todos, es que esa gente a quien este señor empresario llama “hippies” ¿vale menos? Es que a otros, por ser “mayores” ¿no hay que tenerles para nada en cuenta? Esa gente que califica, me temo que de forma un tanto despectiva, vale tanto como usted. Son personas de la misma dignidad y categoría de la que usted parece sentirse revestido y están defendiendo un espacio que es de todos, y del cual, en cambio, usted se quiere apropiar para su uso privado en contra del propio PGOU de la Ciudad. No tengo nada en contra, Sr. Grosso de que defienda sus intereses y lo que entiende como sus derechos. Los tribunales o las instancias pertinentes, darán la razón a quien la tenga. Pero por lo menos, ¡un poco de elegancia! al referirse a los que no piensan como uno mismo.

Mercedes Gracia Jos

Cádiz


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